lunes, 1 de septiembre de 2008

MANUECONOMIC RETURNS


Y regresamos justo cuando se cumple un año de nuestra corta vida blogera.

Este mes de descanso me ha servido para aclarar mucho las ideas y para RECONDUCIR un poco este blog recuperando el espíritu independiente de sus inicios.

Vuelvo a replantear el objetivo del blog: ANALIZAR la situación económica desde una perspectiva lógica y coherente, y ahora añado y subrayo: INDEPENDIENTE.

Reconozco que a la hora de criticar al Gobierno se me fue un pelín la mano huyendo de la debida equidad objetiva del ámbito económico-social al que quiere pertenecer esta humilde web (a buen entendedor muchas palabras lo confunden).

Y aclarado esto, vamos con un pequeño balance de la crisis que pude observar durante la jornada veraniega:


Lo cierto es que por momentos he sentido la tentación de llamar a Solbes y pedirle perdón por todas nuestros "vaticinios alarmistas". Y es que es verdad: no hay recesión. (sigue oliendo a recesión, pero haberla lo que se dice haberla todavía no ha llegado), y hoy por hoy sólo se observa una fuerte crisis de consumo, DE CONSUMO, nada más.

Las playas atestadas de gente, las carreteras atestadas de vehículos, los hoteles atestados de huéspedes, los bares atestados de clientes.
¿Dónde se notó la crisis? En el CONSUMO, pero el consumidor sigue ahí, está vivo, se ha retraído un poco pero no se ha quedado en casa a ver la tele.
Por esa tele he visto la tomatina (¡al precio al que van los tomates! ¿qué se tirarán en Buñol cuando no haya crisis? ¿percebes?).
También se ha visto a la gente feliz tirándose de todo: agua, uvas, arena y sobre todo vino, mucho vino ¿en qué país con crisis se tira el vino?

Dice la corriente oficial que lo único que ha pasado es que ha bajado el consumo, ¡sólo eso!, que la inflación se disparó por culpa del petróleo pero que ahora que baja todo vuelve a su cauce y cerraremos el año por debajo del 4% de inflación acumulada.
Que la mala situación de la vivienda es coyuntural, que no conviene dejarse llevar por el alarmismo y que en breve nuestra economía retomará su pulso productivo, y bla, bla, bla

Y se piensan que lo peor ha pasado ¡insensatos! ¡Ojalá tuvieran razón! Pero la lógica es a veces más tozuda. Pienso que el repunte inflacionario ha sido lo suficientemente agresivo como para activar el efecto multiplicador sobre todos los factores de la economía. La contracción de la demanda (el regulador natural en el que confía el Gobierno) afectará sobre todo a los precios que ya han subido y que bajarán algo, pero la percepción económica no habrá mejorado en absoluto, el consumo interno seguirá disminuyendo progresivamente (el notable aumento del paro tendrá buena excusa para ello), y la renta de las familias cae vertiginosamente a la par que todo lo demás.
Pero no todo son malas noticias, lo bueno del sector de la construcción es que casi todo se queda en casa, que los ladrillos no son importados de china que si no..., y que el capital acumulado por este lucrativo negocio se queda en nuestro país.
Ese capital atesorado por unas cuantas fortunas está llamado a jugar un papel crucial en los próximos meses, de eso va ha depender en parte la pronta recuperación nacional. Pero el Gobierno puede ayudar también administrando con sentidiño, controlando el déficit público, deteniendo la deuda. Tenemos la suerte de que las elecciones no son hasta dentro de 4 años, ¡menos mal, sino estábamos perdidos!

La situación es muy grave, pero viendo cómo se lo ha tomado la ciudadanía durante este verano, creo que todavía hay un rayo de esperanza para no estamparnos contra el suelo.

3 comentarios:

anónimo catalogador dijo...

Buenas y me alegra tu vuelta.

Manu dijo...

gracias AC

Tremendelirius dijo...

Ánimo Manu, antes morir que rendirse. Por muy mal que nos trate google, saldremos adelante ;)

Además, tengo el presentimiento que este va a ser un año muyyyyy interesante, y no me refiero a algo positivo.

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